Cebra o zebra, solo o sólo, haya o haiga…

Las reglas ortográficas solo son eso, reglas. Reglas cuya existencia depende de la transgresión que las confirma. Piénsalo: si nadie se las saltara, reglas, normas y leyes perderían su razón de ser.

En el caso de la ortografía, como si se escribe cebra o zebra, las reglas las fija la Real Academia Española de la Lengua. Y es difícil que las cambien, a menos que se los acribille con hashtags en Twitter.

Que conste que no es por quitarles mérito a su conocimiento, que seguro que te recitan El Quijote de memoria. Pero quienes deciden si es cebra o zebra, entre tantísimas cuestiones, siguen firmes en su postura de que debemos escribir según la regla, cuando deberíamos ser los hablantes, los de a pie, quienes fijásemos la norma.

Por ejemplo, un servidor es del Sur seseante, así que escribiría “sebra” y se quedaría tan ancho. ¿Y quién diantres dice que eso está mal? Ah, ya, su norma…

En fin, la cuestión es que has llegado aquí buscando si se escribe cebra o zebra.

Y la respuesta es que…

Se escribe cebra o zebra, la que menos o más te guste

Pues parece que la transgresión en este caso sería escribir “sebra”…

No te lo esperabas, ¿verdad? Puedes escribirlo cebra o zebra, como te salga de… los dedos. Compruébalo:

Si buscas “zebra” en el omnipotente Diccionario de la Real Academia Española, libro X, evangelio XX, versículo XXX, dice que “zebra” es menos aceptado que “cebra” por ser forma minoritaria, pero no por ello el uso de “zebra” está proscrito. Aunque con eso de aceptar menos a las minorías…

Así que, si escribes zebra y no cebra, calma: no debería haber profesor o profesora de Lengua y Literatura que te bajara 0,25 por falta de ortografía.

Al menos, eso bajaba Doña Manuela en mis tiempos mancebos, cuando jugaba en la plaza a los cromos del Bollycao de 100 pesetas y eso de que alguien te saludara a través de una pantalla era cuento de brujas.

Qué años…

Zebra mejor que cebra: la rebeldía de la minoría

Es una triste realidad, pero las minorías tienden a desaparecer… si no hay idealistas y rebeldes que las defiendan del pez grande.

Si has hecho clic en el enlace de “zebra” de antes, habrás visto en la página de la RAE la mención “f. desus.”, o sea, “forma femenina desusada”. Pero, sin idealistas ni rebeldes, estamos a dos actualizaciones de ver “Aviso: La palabra ‘zebra’ no está en el Diccionario”.

Sin duda, es todo un detalle que nos “avisen” cuando nos salimos de su regla, mientras nos conminan subrepticiamente a volver al redil so pena de - 0,25 en un futuro examen de Lengua de la Manu.

Dispensen, Sus Vuecencias, pero las reglas de la mayoría no van con nosotros: mejor zebras descarriadas pero libres que cebras encorsetadas.

Cebra o zebra

Cebra o zebra, la verdadera cuestión

Ya no se trata de si se escribe cebra o zebra, o cualquier duda ortográfica que, en la mayoría de casos, pasa a ser irrelevante en lo oral (eso sí, la falta de coma puede provocar depresión: no es lo mismo “No, te quiero” que “No te quiero”).

Es que ni siquiera es una cuestión de ortografía, sino de una pregunta más trascendente: ¿por qué siempre tienen que decirnos el qué?

Qué comida tomar, qué música escuchar, qué libros leer, qué series ver, qué ropa llevar, qué, qué y más qué… En definitiva, qué debemos y qué no debemos hacer.

Por suerte, siempre hay idealistas, esa minoría rebelde que salta la tapia del cercado y quiere cambiar las cosas.

Son esas “zebras” a las que varias “cebras” miran por encima del hombro; y no con rechazo, miedo o aversión, sino con sorpresa, asombro, diríase incluso fascinación.

Y miran a las zebras así porque las cebras también están cansadas de los qués de arriba… pero no son lo bastante valientes para decir “hasta aquí”.

El símbolo de las zebras

Un ideal no sería tal sin un símbolo, sin un icono, algo que aglutine y represente inconfundiblemente esos principios, que, en las zebras, son la transgresión, la rebeldía, el “no, gracias”.

Su símbolo debería ser algo que llevar a diario, que no moleste, que no dependa de las circunstancias. En cualquier día, en cualquier lugar, con cualquier meteorología.

Podría ser… un complemento, pequeño pero vistoso. Inesperado, que demuestre enseguida que esa persona pasa de las reglas de lo estéticamente correcto (o de otras).

Un complemento que usar en la ropa, el calzado o, ¿por qué no?, como pulsera… o collar.

¿Podrían ser… unos cordones?

Me gusta la idea. Útiles, versátiles, para el día a día.

¿Lisos? ¿De color?

Los lisos son más aburridos…

Está bien, ¿de qué color?

Mmm… ¿de qué color son las cebras/zebras?

Blancas y negras. O negras y blancas.

Los opuestos, la dualidad…

¿El blanco de las cebras y el negro de las zebras?

Quién sabe, o al revés.

¿Los llamamos Cordones Cebra o Zebra?

¿Tú qué crees?...

Cordones cebra o zebra

 

Te ofrecemos el símbolo:

Cordones Zebra

Pero depende de ti...

 

¿Qué vas a escribir? ¿Qué vas a hacer? ¿Qué vas a ser?

¿La cebra de la mayoría aburrida, temerosa y fiel a las normas?

¿O la zebra de la minoría rebelde y divertida que se pasa de la raya con diurnidad, nocturnidad e indescriptible placer?


Yo escribiré “sebra”: hace lustros que entregué mi último examen de Lengua y Literatura.